30 abr. 2014

Cuando pierdes a alguien, alguien que quieres, cuando te rompen el corazón, es lo peor por lo que podrías pasar, y no importa cuando tiempo haya pasado, siempre permanece. Puedes llegar a pensar que lo has superado, pero entonces tienes un flashback, o escuchas una canción que te hace pensar en un recuerdo, y te sobreviene todo de golpe, otra vez, como una estaca en el corazón. Te desmoronas por milésima vez, y nada más deseas esconderte debajo de las piedras y nunca salir. Quieres a esta persona con todo tu corazón, aunque sabes que no deberías. Te hieren como nunca nadie ha hecho antes. Te robó la felicidad, pero aun así, aun le quieres, y solo a él. Otra gente llega a tu vida y te dan esperanzas de seguir adelante, pero sabes que no quieres. Te molesta la idea de que puedas llegar a salir adelante, porque prometiste que nunca lo harías. Y aunque él haya roto todas sus promesas, tu no quieres romper las tuyas. Encima de todo eso, estás asustada. Asustada de salir herida de nuevo. Pero no es que importe de todas maneras. Y al final del día sigues pensando en esa persona que te ha dejado completamente rota. No quieres hecharle más de menos. No quieres amarle nunca más, pero sabes que siempre lo harás.

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